Caminando por la calle Obispo en La Habana Vieja para alejarnos del hastió que
sentíamos por la ausencia de electricidad. Nos Detuvimos en frente de La universidad de San Gerónimo, un musico con su trompeta nos llamo la atención, su nombre Felipe Hernández, le pedimos tocara una o dos canciones. Fue tan cautivador escuchar la melodía del instrumento atravesaba la plaza. Luego le dimos un propina y Felipe nos charlo sobre su vida y sus motivaciones, Felipe se despidió con ritmo de un gran éxito internacional y seguimos nuestro trayecto dejándolo tocando Lagrimas negras para otros turistas curiosos que fueron cautivados también por la música cubana. Sólo El Grito te trae historiadores que caminan sobre zancos y tocan la trompeta.