A El Grito le encanta traerles artistas desconocidos de las calles de La Habana, pero de vez en cuando visitamos los refinados escenarios de Europa para ver a los pesos pesados indiscutibles. Eliades Ochoa ocupa un lugar singular en la historia musical cubana; soy un experto en esto, tras devorar una biografía reverencial que había encontrado en una parada de camiones unos días antes.
Resulta irónico volar de La Habana a Bristol para ver a Eliades Ochoa, pero lo hice, prometiendo verlo la próxima vez en su cuna musical, la Casa de la Trova, en Santiago, donde todavía se presenta. Al ir del Malecón al Harbourside, es difícil no reflexionar sobre la interrelación de dos puertos, dos tercios viles del comercio triangular (mercancías a África, esclavos al Caribe y azúcar y tabaco de vuelta a Gran Bretaña), pero también sobre el enriquecimiento de la música bristoliana gracias a las oleadas de cultura afrodiaspórica. Le envié a Kamila algunas presentaciones del puerto y del pedestal vacío de Colston, subí con dificultad la colina hasta el pequeño pero hermosamente diseñado St. George’s Hall y apunté con mi cámara a un hombre que:
- pagó sus cuotas en la Santiago de Cuba prerrevolucionaria, supuestamente lustrando los zapatos de Benny Moré, el Sinatra cubano y también su James Brown y su Ray Charles (es un país pequeño).
- ha liderado el Cuarteto Patria, una banda formada en 1939, desde 1982, revolucionando su repertorio para incluir más son afrocubano, guaracha, changüí y hasta guajira campestre, dándole una percusión más cruda y un toque más bailable – una fusión de tradición e innovación – respetando las raíces mientras expande las ramas.
- Se hizo eco del intercambio de ideas entre África Occidental y Cuba, tema que hemos abordado en otros artículos. Tras ser contactado por Manu Dibango para colaborar en su versión de 1996 para CubAfrica de clásicos cubanos como El Manisero y Quiza, Quiza, Quiza, fue fundamental para el álbum AfroCubism de 2010, un intercambio de ideas entre músicos cubanos y malienses. Eliades aportó estilos de guitarra montuno, riffs de tres y un profundo fraseo vocal rural a canciones como “Al Vaivén de mi Carreta” y “Karamo”, con melodías africanas entrelazadas con su ritmo y fraseo.
- Se le atribuye haber sacado al legendario Compay Segundo de su retiro musical. Tras haber transitado por círculos musicales diversos en la década de 1970, Compay fabricaba puros en La Habana a mediados de la década de 1980, antes de reunirse con Eliades, quien le proporcionó un casete con Chan Chan, que Eliades arregló e interpretó.
- Fue el núcleo joven de una banda de músicos cubanos octogenarios, quienes han sido ampliamente abordados por otros blogueros de música afrocubana. Pero aunque intento evitar lo obvio, no puedo resistirme a compartir esta interpretación de su mejor momento, la canción que me trajo la música cubana a mis oídos.